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El hígado provee al organismo de proteínas, enzimas y hormonas. Asimismo es un filtro indispensable de cuantas toxinas se acumulan diariamente en el cuerpo, tanto de las que se producen internamente de forma natural, como de las que provienen del exterior en forma de virus o de daño tóxico.
Funciones del hígadoEl hígado también facilita la digestión segregando más de un litro de bilis al día, un líquido muy importante en la absorción de las grasas y de las vitaminas solubles en éstas. Además es el responsable de que las heces tengan la hidratación suficiente para asegurar la evacuación intestinal sin dolor. Por otro lado, controla los depósitos de energía (que almacena y distribuye según las necesidades), evita los efectos nocivos del alcohol y aprovecha y recicla el hierro. El correcto funcionamiento de los mecanismos desintoxicantes del hígado resulta especialmente importante a la hora de prevenir el cáncer. El motivo es que se cree que cerca del 90% de los diferentes tipos de cáncer se deben a la constante exposición a agentes carcinógenos, combinados con deficiencias en los nutrientes necesarios para depurar el organismo. Síntomas negativosCuando el hígado no funciona como debería, la persona puede experimentar una sensación de resfriado y gran cansancio. Además la coloración de la piel adquiere una tonalidad distinta a la habitual: desde amarillenta a cobriza. También se pierde el apetito, la orina se colorea, la conjuntiva se vuelve amarilla, las heces blancas y aparece fiebre. La mejor dietaLos alimentos frescos que aportan sustancias antioxidantes (como vitaminas A, C y E, cinc y selenio), son los más sanos para el hígado, ya que constituyen la materia prima que éste necesita para poder depurar el organismo. También es importante que la dieta sea rica en fibra, con zumos, hdratos de carbono complejos y sin grasas animales. El ajo, la cebolla y las legumbres mejoran la función hepática gracias a su contenido en azufre, un mineral esencial para los procesos metabólicos. Por otro lado, las peras, las manzanas y el trigo aportan la fibra necesaria para una adecuada secreción de bilis. Del mismo modo, la familia de las coles asegura el correcto aporte de fibra, vitaminas y minerales y ayuda a eliminar toxinas por la bilis y la orina. Los enemigos del hígadoEl alcohol entorpece la capacidad de las células hepáticas para desintoxicar la sangre que les llega, porque mientras se encargan de metabolizar éste, las toxinas no son depuradas de la sangre. La nicotina y la cafeína actúan del mismo modo. Además los congelados, los alimentos precocinados, el sedentarismo y la contaminación suponen una agresión tóxica constante que limita la capacidad del hígado para ejercer su función: desintoxicar el organismo. Cómo protegerloLa mejor manera de mantener un hígado sano es intentar no sobrecargarlo, dando prioridad a los alimentos especialmente beneficiosos y restringiendo el consumo de los que pueden perjudicarle. Se recomienda asimismo la ingestión de determinadas plantas medicinales (como diente de león y cardo mariano), auténticos bálsamos hepáticos |