|
El yogur es un alimento vivo que se obtiene por fermentación ácida láctica, añadiendo Lactobacilus bulgaricus y Strptococcus hermophillus a la leche. Estos fermentos transforman la lactosa en ácido láctico, que confiere al yogur su característica acidez.
¿Para qué va bien?El yogur es un alimento nutritivo y saludable, con un contenido vitamínico bastante completo (especialmente en vitaminas A, B y D).
En relación al aporte de minerales, aumenta la reabsorción de calcio, por lo que su consumo resulta indicado en épocas de crecimiento, durante la menopausia y en caso de osteoporosis. También es una buena fuente de fósforo. Asimismo, su consumo regular estimula el sistema inmunitario para hacer frente a infecciones microbianas y víricas, beneficia la flora intestinal y baja la presión arterial y los niveles de colesterol en sangre. En la cocina El yogur es un alimento muy versátil en la cocina ya que además de consumirse tal cual, puede formar parte de ensaladas, sopas, salsas, macedonias... Sólo hay que tener en cuenta que, aunque puede calentarse, conserva mejor sus propiedades salutíferas si se consume crudo. Por eso se añadirá a las recetas al final de la cocción.
Combina además con numerosas especias y puede sustituir ventajosamente a otros productos lácteos, ya que reduce las calorías de la receta y mejora al mismo tiempo su digestibilidad. Cómo asimilar mejor su flora benéficaTomar yogur después de haber ingerido antibióticos es una buena manera de favorecer la recuperación de la flora intestinal y de evitar una mala absorción de vitaminas B1 y K. Pero también podemos beneficiarnos de su flora aunque no hayamos tomado estos medicamentos. Para ello beberemos un vaso de agua en ayunas seguido de un yogur lo más fresco posible. Cómo hacerlo en casa- Se calienta un litro de leche a una temperatura de entre 40 y 45ºC.
- A esta leche se le agregan dos otres cucharadas de yogur de calidad y se mezclan bien ambos ingredientes.
- Se coloca este recipiente en otro más amplio que contenga agua a una temperatura de 50ºC. Se tapa y se envuelve con un paño de lana, colocándolo en un lugar abrigado entre ocho y nueve horas. Por último, se guarda en la nevera.
Otra opción es, después de realizar los dos primeros pasos, colocar el yogur en una yogurtera y dejarlo fermentar 8 horas. |