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No hay que querer estar por encima de las cosas, hay que estar dentro. No hay que querer saber por qué se vive. Sólo hay que querer vivir

Charles-Ferdinand Ramuz

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Alimentos
Escrito por olguita   

Auténtico talismán de la salud, el limón es una fruta que no debería faltar en nuestras casas, ya que posee un gran abanico de propiedades medicinales y culinarias.

Así, destaca especialmente por ser un alimento refrescante, remineralizante y alcalinizante, lo que puede resultar sorprendente porque, aunque externamente es ácido, al ingerirlo su ácido cítrico se transforma en sales alcalinas que neutralizan el exceso de acidez gástrica. Por eso resulta muy indicado en casos de úlceras gastroduodenales, dispepsias e insuficiencias hepáticas y pancreáticas, siendo también magnífico para asegurar el buen funcionamiento del aparato digestivo.

El limón posee asimismo propiedades bactericidas y antisépticas que permiten reforzar las defensas del organismo mediante una movilización activa de los glóbulos blancos, lo que lo convierte en un eficaz preventivo de numerosas infecciones, y de la gripe y de los resfriados en general. Tonifica además el corazón y los vasos sanguíneos, actuando favorablemente sobre la hipertensión arterial.

Por último, ejerce una función hemostática (es decir, que aplicado externamente facilita la cicatrización de las heridas), estimula el sistema nervioso y la función hepática, y resulta muy útil en el tratamiento de la fragilidad vascular y la insuficiencia venosa.

Rico en vitamina C

Al igual que el resto de los cítricos, el limón es una fuente notable de vitamina C ya que aporta 53 mg por cada 100 g de limón consumido y 51 mg por cada 100 ml de su zumo, lo que cubre un 88 y un 85% respectivamente de las necesidades diarias de un adulto.

Esta riqueza en vitamina C permite aumentar la resistencia del organismo frente a las infecciones y dificulta al mismo tiempo la formación de nitrosaminas cancerígenas en el estómago tras la ingestión de los perjudiciales nitritos o nitratos, presentes en las hortalizas con un exceso de abonos químicos.

Para la cocina

Resulta difícil imaginar una cocina de calidad sin limones. Aunque desconociéramos su riqueza en vitamina C, nos sentiríamos atraídos por estas frutas a causa de sus vivos colores, su frescura y su exquisito olor. Sin embargo, acaso por su intenso sabor, sigue considerándose más un aderezo que un alimento.

Su corteza se emplea en la elaboración de confituras, mermeladas, sorbetes y todo tipo de reposteria, ya que es un elemento aromático indispensable.

A la hora de adquirir limones es importante elegir los que procedan de cultivo biológico, sin la cera química que abrillanta a los convencionales. Si esto no fuera posible, es necesario lavar la fruta con agua templada y frotarla con un cepillo para eliminar la cera y los posibles restos de plaguicidas. Asimismo, la fruta ha de tener peso en relación a su tamaño, señal de que contiene mucho zumo. También hay que fijarse en su piel, que debe ser lisa y delgada.

El limón se conserva sin problemas unas tres semanas en un lugar fresco y ventilado, pero nunca en la nevera ya que frío reduce su jugo a la mitad.

Zumo de limón

Además de emplearse en la elaboración de dulces y postres, el zumo de limón se utiliza para potenciar el sabor de muchos platos y aderezar salsas y ensaladas, sustituyendo con ventaja al vinagre al ser más sano y natural.

Además de ser una buena fuente de vitamina C, también es muy útil para preservarla. Por eso, cuando al cortar y rallar algunas frutas y verduras (como la manzana, el aguacate y la zanahoria) éstas se ennegrecen porque se oxida la vitamina C, bastan unas gotas de zumo de limón para evitarlo.

Siempre que sea posible se agregarán unas gotas del jugo de limón a los platos ya cocinados para disminuir la pérdida de su vitamina C al calentarse.

Muy refrescante y sabroso, el zumo de limón puede diluirse con mayor o menor cantidad de agua o bien endulzarse - con azúcar de caña, miel o sirope de arce-, en función del gusto de cada uno. Antes de elaborarlo conviene tener en cuenta una serie de medidas. Así, es tan importante que el limón está bien maduro como que se conserve a temperatura ambiente. Si además antes de exprimirlo se hace rodar por la encimera, se frota entre las manos o se sumerge durante cinco minutos en agua caliente se obtendrá más zumo.