Costumbres gatunas Imprimir
Gatos
Escrito por olguita   

Es una mascota ideal, limpia, tranquila y le gustan las caricias. Sin embargo, en ocasiones nos sorprende con comportamientos extravagantes: saltos sobre las paredes, frotamientos contra los muebles, ronroneos prolongados y un largo etcétera de costumbres típicamente gatunas que, a continuación, te ayudamos a comprender.

 

 

 

 

De pequeño, siempre jugando

Durante los primeros meses de vida un gato desarrolla una intensa actividad lúdica, pues no para de jugar. Pero esta diversión tiene un fin concreto y pedagógico, teñido de diversas significaciones. La más importante de todas ellas tiene que ver con la caza, una afición que todos los gatos practican, ya dispongan o no de presas vivas a la vista.

Los que viven en el campo se entretienen con ratones y pajarillos, los callejeros con los restos de la basura y los que desempeñan el papel de mascota cazan juguetes, calcetines y cualquier objeto que tengan a mano. Se divierten imitando a sus parientes salvajes, acechando a la víctima, (por ejemplo, un ovillo de lana) adoptando posturas que a su dueño le resultarán divertidas y saltando sobre la madeja como si fuera a dejarla KO. Son ni más ni menos que simulaciones de caza, pero para fortalecer sus instintos y desarrollo natural requiere que otro ser vivo, su amo, intervenga en el juego, estimulando e incitando al gato como haría un felino salvaje.

 Para fomentar su equilibrio psíquico y conductual, este tipo de juegos debe seguir practicándose en etapas adultas.

Come varias veces al día

La caza, de nuevo, influye sobre otra de las costumbres del gato, en este caso alimenticia. En su código genético han quedado grabadas las conductas culinarias de sus antepasados, que no es que tuvieran un apetito caprichoso, sino que practicaban el principio de "aquí te pillo, aquí te mato". De esta forma no mantenían un horario establecido de comidas, sino que engullían pequeñas piezas varias veces al día. Esta conducta se ha transmitido de generación en generación, de ahí que los veterinarios aconsejen alimentar al gato a libre disposición: así, él mismo se regula y decide cuándo acudir al plato para equilibrar sus niveles de energía y nutrientes. En ocasiones, la visita al comedero se repite de doce a dieciséis veces durante una misma jornada.

Sufre ataques de hiperactividad

Hay veces en que los ataques de actividad del gato dan la impresión de que ha caído en la locura. Carreras repentinas, paso lento para luego efectuar una aceleración fulminante, saltos contra las paredes, persecuciones fantasmas... Y de repente, vuelta a la calma.

Estos procesos no son más que juegos del felino que, en un alarde de poder imaginativo, persigue presas imaginarias, acecha a roedores inexistentes o salta sobre pájaros. No hay que preocuparse, el gato no sufre de locura, sólo se está divirtiendo.

Sólo se afila las uñas anteriores

No es verdad, también se ocupa de las posteriores. En realidad, no se afila las uñas de las patas delanteras contra muebles y tapicerías por fastidias; esta costumbre se basa en el arreglo y puesta a punto de una de sus armas más poderosas, las garras. Engancha las zarpas contra todo tipo de superficies para eliminar las capas más superficiales y estropeadas de las uñas.

Pero también presta atención a las de las extremidades posteriores, aunque su arreglo lo efectúa de forma bien diferente... se las muerde. No hay que olvidar mencionar que el hecho de afilarlas en objetos, árboles, muebles... también se debe a una de las múltiples maneras que el felino tiene de marcar su territorio.

Se lame cada dos por tres

No es motivo de preocupación que un gato dedique de quince a veinte minutos a su acicalado personal nada más levantarse, es una costumbre típicamente gatuna. Y tampoco que este proceso de aseo lo repita en dos otres ocasiones más durante el día. De hecho, casi un tercio del tiempo que permanece despierto lo dedica a lamer todo su cuerpo para dejarlo como los chorros del oro: no sólo acicala su manto, sino que además estimula las glándulas de su piel, elimina los pelos muertos y lame también el pelaje de otros felinos. Sin embargo, cuando el lamido se convierte en obsesión y se repite más veces de lo acostumbrado, hay que asegurarse de que no haya herida, irritación o parásito que sea el origen de ese lamido frecuente.

Un último dato: conviene prestar atención a los gatos de pelo largo, pues suelen acumular bolas de pelo en estómago que resultan dañinas. Puedes buscar solución en este artículo: http://www.yotodo.com/mascotas/ya-tengo-mi-gatito.html

Duerme cerca de 16 horas

El gato duerme cuando nosotros estamos activos y permanece despierto cuando descansamos. Su horario está marcado por el ritmo circadiano (ciclo diario de luz y oscuridad) y también por sus costumbres cinegéticas: al amanecer y en el crepúsculo son, precisamente, los momentos más adecuados para la caza. De ahí que permanezca la mayor parte del día dormitando a pata suelta, intercalando los ratos de sueño con pequeños intervalos de actividad, ratos que aprovecha, casi siempre, para buscar un sitio más cómodo donde descansar, mucho mejor si éste está situado al amparo de los rayos solares.

Cuando está contento, ronronea

El ronroneo es un sonido sordo y suave que emite el gato en momentos determinados: cuando experimenta falicidad, alegría y siente que todo lo que le rodea está tranquilo.

Más de un dueño lo habrá escuchado cuando mantiene a su minino en brazos, acariciéndolo, y éste emite un ronroneo de placer y relax que significa algo así como "que agustito estoy".

El sonido se presenta desde sus primeros días de vida, y sus parientes salvajes como el tigre o el león no son capaces de producirlo; en cambio, éstos propinan imponentes rugidos, cosa que el gato no hace.

Como dato curioso, el ronroneo proviene, al parecer, de una vibración voluntaria, al inspirar y espirar, de unos pliegues de la mucosa de la laringe que están próximos a las cuerdas vocales.

Orina en objetos verticales

No se trata de una manía y obsesión gatuna, sino de un acto muy significativo que también tiene que ver con el marcaje territorial. Éste lo efectúa orinando sobre objetos verticales, expulsando o lanzando el chorro de pis sobre éstos o en forma de spray.

Asimismo lo realiza para hacer saber al resto de sus congéneres a quién pertenecen esos dominios: frota su cuerpo en muebles, paredes, puertas, plantas... impregnándolos del característico olor que desprenden sus glándulas sebáceas y sudoríparas.