| Cocinar con jengibre |
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| Nutrición | |
| Escrito por olguita | |
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En la cocina los efectos del jengibre son igual de fascinantes que en la salud (ver artículo:http://yotodo.com/terapias-naturales/jengibre.html), aunque, quizá por entrar en el terreno de los sentidos, un poco más inclasificables.
En todas las recetas en los que se desee notar esta compleja batería de estímulos, se puede agregar el jengibre. No obstante, lo mejor es catarlo primero al natural, para conocer su sabor original. Se puede probar una gota de zumo fresco o mojar el dedo en el polvo. Conviene empezar con pequeñas cantidades y, si gusta, ir aumentando la proporción. Para templar el cuerpoPor su naturaleza caliente, tal como lo clasifica la dietoterapia china, es normal consumirlo para templar el organismo en las estaciones o lugares de clima desapacible. Y por la misma razón, convenientemente equilibrado con otros alimentos de naturaleza fría, puede también disfrutarse en verano. Ésa es la filosofía que rige su combinación, por ejemplo, como aderezo del melón en toda Asia, o de cualquier otra fruta o verdura cruda. Cocinado, se torna aún más cálido y energético y forma parte de numerosas recetas clásicas, tanto culinarias como medicinales, pero se desvirtúa en parte, tal como sucede con el ajo.
El rizoma fresco se utiliza de formas diversas. Para sopas y guisos de larga cocción, puede añadirse un trozo entero, de unos tres centímetros, que irá liberando sus bondades a la olla poco a poco. En los arroces, verduras salteadas y pastas rápidas, puede añadirse después de pelarlo, ya sea cortado en láminas muy finas, picado en minúsculas tiras o rallado. Una rodaja de medio centímetro por comensal es suficiente. Para comerLa otra opción, muy utilizada por la cocina oriental y la natural, es la de rallarlo, exprimir la pulpa obtenida y añadir ese zumo al final de la cocción, justo antes de comérselo. De esta manera se aprovechan todos sus saludables efectos y virtudes culinarias. Se recomienda media cucharadita de zumo por persona. El jengibre en polvo ha sido hasta hace pocos años casi la única forma en la que se podía disfrutar de él, y por ello se encuentra presentado así en la mayoría de recetas de toda Europa, por lo general dulces, panes o galletas. El polvo no es intercambiable con la raíz fresca, ni suelen mezclarse pues sus cualidades son diferentes. Y en cuanto al aroma y al sabor, en polvo son más definidos y picantes, por lo que conviene ser comedidos en la dosis. Ese polvo proviene de los rizomas una vez secos, que también pueden encontrarse en tiendas de productos asiáticos pero que no presentan mayor atractivo pues resultan algo más complicados de usar. Versión japonesaEl jengibre encurtido japonés o gari suele acompañar el sushi y el maki para aportarle textura crujiente y un toque de sabor ácido y salado que limpie el paladar entre bocado y bocado.
Y con el jengibre en conserva sucede algo parecido. No obstante, como el jengibre fresco tiene a dar un toque amargo a los lácteos, puede aportar su sabor a yogures, helados, natillas o mousse. Cerveza de jengibreSe pueden encontrar salsas y condimentos, galletas, bizcochos, panes, budines, mermeladas, pastas de té, chocolates, tés aromatizados, helados y sorbetes, bebidas refrescantes...
El rizoma fresco debe comprarse terso, sin arrugas. Los rizomas grandes y gordos son más caros pero no garantizan mejores resultados. Se puede congelar, pelado y en trozos o rallado y en una cubitera. Aunque pierde algo de sabor, siempre resultan mejor que el seco. En la nevera, se mantiene fresco hasta un par de meses sin apenas deterioro. El jengibre en polvo conviene comprarlo en pequeñas cantidades para que conserve su aroma y frescura. El color debe ser de café con leche claro. Debe guardarse en un lugar oscuro, fresco y seco. |
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